

La odisea del macheteo
Travesía que comprende el acercamiento a las personas de un modo distinto al habitual y con cierto grado de temor
Día sábado por la mañana, me preparo para encontrarme con el piño de los Verdemencia de los Panzers, todo por la sencilla razón de pedir monedas para comprar las entradas para el duelo del decano frente a San Luis de Quillota.
Me visto a corde a la circunstancia, saco mi polera verde del cajón, unos jeans viejos y zapatillas, el nerviosismo me invade porque conozco sólo a uno de los muchachos que me acompañará en la travesía.
Pasa la mañana y camino en dirección a calle Bellavista, allí me esoeran con un lienzo verde y blanco tirado en el piso, saludo a mi puerta de entrada, él a su vez me presenta al resto, son tres muchachos de aspecto similar al mio, con jeans y zapatillas abajo y la camiseta caturra arriba.
Comienza la acción, ellos acostumbrados a las bromas tratan de sacar una sonrisa a los transeúntes que abordan, coquetean a las mujeres y piden dinero con la simpleza de una pequeña frase "por favor me da una moneda para ver al caturro".
La mañana pasa y es mi turno, me preparo algo nervioso, porque es la primera vez que haré esto, se acerca mi objetivo y lo abordo, es una señora de aproximadamente unos 40 años de edad, ella no se deja impresionar por mi pequeño relato y continúa su marcha, el primer objetivo ya está perdido.
Los muchachos a su vez continúan al igual que yo pidiendo, aunque ellos con un poco más de suerte llevan el dinero recopilado al fondo común que está sobre el centro del lienzo.
A la distancia veo otro objetivo, es un señor de aproximadamente 50 años, al cual abordo y digo la típica frase, él responde sacando de su bolsillo 100 pesos, es mi primera moneda, le doy las gracias y la inserto al fondo común.
Comienza a bajar el sol y el dinero ya parece suficiente, el cansancio se hace evidente en mis pies por tantas horas estando parado en un mismo sector, luego de contar lo recolectado decidimos levantar el puesto, los otros muchachos que también cumplían la misma labor en las demás esquinas también han cumplido su labor y levantan el lienzo y las banderas del piso. Ya casi es de noche, es momento de partir cada uno a su hogar, no sin antes dividir el dinero recopilado durante esta ardua tarde de limosneo.
La suma total la dividimos en partes iguales para todos los que estuvimos presentes dicha tarde, es decir 3.300 pesos para cada uno, con eso de seguro me alcanza para comprar la entrada para galería.
En tanto me despido de los muchachos que me acompañaron en esta travesía deseándoles suerte para la próxima vez y diciéndoles que los veré al otro día en el estadio.

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